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LAS TRES PALABRAS MÁGICAS DEL CAMBIO

Siempre hay algo que queremos cambiar: alguna actitud, comportamiento, vicio, hábito… pero la pregunta siempre es: ¿por dónde empiezo? Hoy te comparto una fórmula que, si la aplicás, te puede servir como base para para empezar a trabajar en tu proceso de cambio.



Hay un podcast en el que te hablo de este tema. Podés visitar la pestaña PODCAST para escuchar este y otros programas.

Cambiar no se puede lograr de la noche a la mañana, pero si trazamos un plan y nos comprometemos, podemos empezar a ver transformaciones. Todo depende de nuestras posibilidades, nuestro esfuerzo y nuestro compromiso. Es importante también decir que siempre debe ser algo que queramos cambiar de nosotras mismas, no puedo establecer como objetivo “que mi vecino deje de hacer fiestas hasta la madrugada” o “que mi hermana deje de comportarse como lo hace”… Yo creo en el poder de influir sobre otras personas cuando nos comportamos con amabilidad y empatía, totalmente, pero nunca debemos esperar ni pedir que alguien cambie para nuestro beneficio.


Con eso aclarado, vamos a las herramientas que te quiero compartir:


1. Intención:


Generalmente, la necesidad de cambiar suele ser “detonada” por algo que nos sucede y es a partir de eso que nos enteramos de que hay que hacer cambios. Sin embargo, no siempre queremos cambiar, aunque nos enteremos, y ese es el punto inicial del camino: querer. Si hemos notado que tenemos características que no necesariamente nos favorecen, pero no nos molestan lo suficiente como para querer hacer algo al respecto… pues nada va a pasar. La voluntad propia de cambiar es el primer paso y es esencial para empezar el camino.


¿Cómo podemos notar que debemos hacer cambios?


Una de las formas más simples de darse cuenta (y me robo esto del maravilloso Sergio Fernández de Pensamiento Positivo) es cuando una situación negativa se nos presenta varias veces en la vida. En palabras de Sergio, cuando sufrimos una mala experiencia varias veces es porque nos estamos negando a aprender y la vida se encarga de recetarnos la misma experiencia varias veces hasta que entendamos qué oportunidad de aprendizaje nos está dando esta vivencia. En términos de relaciones: si tenemos patrones en nuestra vida de personas que abusan de nuestra buena voluntad, de amistades tóxicas, de parejas que casualmente tienen el mismo comportamiento que no nos gustaba de nuestra pareja anterior… ahí hay un mensaje claro de que debemos poner de nuestra parte para encontrar por qué atraemos a este tipo de personas y cómo hacer para evitar que esto nos siga ocurriendo.


Como siempre, nuestro diario es nuestro mejor aliado en estos casos y podemos escribir una lista de características nuestras que nos gustaría cambiar y escribir por qué, así le buscamos una motivación que nos anime a empezar y continuar mejorando.

2. Conocimiento:


Cuando ya he determinado qué debo cambiar y tengo la voluntad firme de hacerlo, debo poner manos a la obra. Eso implica empezar a investigar por mi cuenta cómo hacerlo o buscar ayuda de un profesional. La idea es ampliar el conocimiento en las áreas de mejora para poder crear un cambio consciente e informado. Si decidís hacerlo por tu cuenta, podés invertir en libros que traten sobre el tema en cuestión, ver videos o escuchar podcasts, matricularte en cursos en línea… y si querés recibir apoyo de una persona profesional en el tema, basta con buscar quién se especializa en eso que querés cambiar para contratar sus servicios.


Mi recomendación en este caso es tener un cuaderno (¡de nuevo!) en el que vayás apuntando todo lo que vas aprendiendo, poniendo tus ejemplos personales y escribiendo todas las ideas y pensamientos que tenés al respecto. Tanto si vas a consulta con especialistas o si te formás de manera independiente, llevar un registro de lo que va pasando en vos durante el proceso es genial para devolvernos a leer cómo va avanzando el proceso y eso nos anima a seguir.

3. Esfuerzo:


Ya sé qué quiero cambiar, me informo al respecto y… pongo manos a la obra. Esta es quizás la tarea más importante porque es la que le da valor a las anteriores. Para lograrlo, te comparto varas prácticas que pueden hacer de este punto algo más sencillo:


  • Establecer hábitos: ¡No dejes que tu cerebro escoja! Creá hábitos para que no tengás que decidir qué hacer, sino que la rutina elegirá por vos.

  • Establecer metas: ¡Poné metas alcanzables en tiempos prudentes, eso siempre motiva!

  • Llevar un registro: La tecnología actual nos permite llevar un control de los días en los que logramos cumplir los objetivos en la comodidad de nuestro celular. También podés hacerte tu propio calendario de objetivos e irlos marcando día a día.

  • Hacer grupo con un amigo: Siempre es motivante tener a alguien a quien "rendirle cuentas" de los objetivos que nos proponemos, así que trabajar en pareja puede funcionar como motivación para salir adelante.

  • Meterte a un grupo: Ya sea en tu comunidad o en alguna red social, escuchar la opinión de los demás al respecto de tu situación o encontrarte con personas que tienen tu mismo propósito puede ayudarte muchísimo, sobretodo porque podés conversar con personas que tienen el mismo objetivo.

Antes de terminar, quiero aclarar que los cambios siempre empiezan desde adentro: muchas personas van a estar felices de diseñarte tu vida si se lo permitís, así que por más que te señalen tus “faltas”, te va a tocar a vos (y solo a vos) reconocer qué de cierto hay en las críticas que recibís y cómo entrarle al cambio.


Si tenés más estrategias, hacémelo saber en los comentarios :)



Abrazo,


Silvia


Podcast en español sobre tres palabras que te ayudarán a cambiar tu vida
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