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¿POR QUÉ MI CONTENIDO HA CAMBIADO TANTO?



Entendí, finalmente, que mi valor está en mezclar mis profesiones y mi curiosidad creativa, si no lo hago así no siento que haya verdadera honestidad y pasión en mi contenido.

En el 2008 decidí que quería tener un blog. En esa época sólo compartía poesía y artículos con fotos extrañas mías, de mi patio y de la casa de mis tías abuelas, todo bajo un seudónimo en una lengua indígena costarricense. Ese blog, Árbol de mar*, existe todavía, pero nunca más volví a subir contenido desde el 2012.


Más adelante, los blogs se transformaron en proyectos muy diversos que fueron muriendo con los años: desde ropa reciclada y manualidades hasta las recetas y la Nutrición. Inspirada por mi profesión, creí que lo que se esperaba de mí era que comunicara mis conocimientos en salud, así que me dediqué a producir contenido casi exclusivamente dedicado a eso. Mi necesidad de crear contenido sobre alimentación era más fuerte que mi necesidad de expresar mi emociones a través de la creatividad (al menos eso creía yo, ingenuamente).


Los poemas que escribía, los proyectos creativos y las fotos extrañas no se perdieron para siempre, se quedaron en una esquina de mi cabeza y yo comencé a echarles polvo encima hasta casi taparlos por completo. Siempre escribía un poquito, pero no lo suficiente como para sentir que realmente estaba manifestando mi verdadero yo a través de la única manera en la que sé que puedo hablar de mí.


Entonces llegó la pandemia.


Al tener más tiempo en mi calendario decidí enfrentarme a mi lista de pendientes. Ahí estaban, totalmente ignorados, dos objetivos que desde hace mucho tengo en mente: estudiar artes plásticas y publicar un libro.


Comencé con mis estudios de manera independiente y me senté toda una semana a ordenar mis poemas viejos para armar un libro que pudiera publicar. En un año empecé a escribir dos textos que todavía sigo corrigiendo, envié un poemario a un concurso literario, cambié mis videos de salud por vlogs más poéticos y me construí un estudio pequeño para poder dibujar y pintar.


¿Y qué pasó con eso, un año después? Entendí, finalmente, que mi valor está en mezclar mis profesiones y mi curiosidad creativa, si no lo hago así no siento que haya verdadera honestidad y pasión en mi contenido.


Si te estás preguntando cuántos libros he publicado la respuesta es cero, no gané el concurso de poesía, sin embargo creo algo todas las semanas. Mi constancia me ha permitido darme cuenta de que el arte es una actividad necesaria para mi estilo de vida lento y sensible.


Ahora intento hablar de mi profesión desde lo creativo, desde lo emocional. Todos estos años de prueba y error me trajeron a mi punto de partida, este en el que comparto mi manera de ver el mundo a través de las palabras o las imágenes. Al final del viaje comprendí lo que me tomó 13 años aprender: mi yo más honesta es la que se expresa con el arte siempre, más allá del mensaje que comunique.



Silvia


*El blog todavía existe, podés verlo AQUÍ si tenés curiosidad :)