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¿POR QUÉ NO CUMPLO MIS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO?

Yo, como vos, cada año me pongo metas y propósitos que quiero cumplir… pero no siempre logro alcanzar esas metas cuando se termina el año, ¿es por falta de motivación o porque estoy planteando mis metas mal?



Hay un podcast en el que te hablo de este tema. Podés visitar la pestaña PODCAST para escuchar este y otros programas.

Antes, cuando planteaba mis objetivos de año nuevo fallaba en todos o en muchos. Luego, el año siguiente volvía a escribir los mismos objetivos... pero no aprendía de mis errores y más bien me apoyaba en la idea de que no pasaba nada si no los cumplía, porque igual había al menos dado un paso en la dirección de mi sueño.


Pero, aunque es verdad que nada nos impide plantearnos los mismos propósitos siempre, lo cierto es que fallar constantemente en las metas que nos proponemos puede afectar nuestra autoestima. Cuando cumplimos nuestros propósitos nos sentimos alegres, fuertes y con energía para seguir alcanzando sueños; cuando no los cumplimos, podríamos sentirnos culpables o débiles. Es verdad que para algunas personas el fracaso es combustible para trabajar más duro, pero si no es tu caso, lo mejor es establecer propósitos claros y que sean más fáciles de alcanzar.


La ciencia está en saber plantear propósitos adecuadamente y con corazón. ¿Y cómo hacemos eso? Siguiendo estos trucos que te comparto hoy.


No pongás metas demasiado grandes: no quiero decir con esto que no hay que soñar en grande, me refiero a plantear nuestros deseos con los pies en la tierra. Por ejemplo, para una persona que está acostumbrada a hacer ejercicio intenso, ganar una maratón no sería inalcanzable, pero lo sería para mí porque no me gusta correr. En ese caso, si me interesara correr, podría plantear mi propósito como "participar en una maratón", porque no importa si llego de último lugar, igual competí y viví la experiencia.


No te castigués si fallás en el proceso: digamos que una de tus metas es hacer sesiones de ejercicio de 15 minutos tres veces a la semana... y una semana solamente hiciste dos o una. No te juzgués ni te califiqués con palabras ofensivas, debemos perdonarnos y entender que nuestras vidas a veces requieren de que dediquemos más tiempo a otras cosas que no teníamos contempladas. Si fallaste, ya está,


Redactá bien tus propósitos: solemos plantear propósitos como "ir al gimnasio" o "hacer ejercicio" o "comer mejor", pero ¿qué es comer mejor? ¿Si hacemos solo quince minutos de ejercicio, cuenta? Es importantísimo escribir bien tus metas para poder verificar si las cumplís o no y, más importante todavía, establecer metas posibles, aunque parezcan poco. Pongamos un ejemplo: digamos que tu propósito es "leer más", pero es una meta muy general, así que podríamos hacerla más concreta y posible y escribir "leer 10 minutos antes de dormir, tres veces por semana". Esta manera de plantearlo te permite cumplir con tu meta porque si estás con sueño podés parar a los 10 minutos, pero si la lectura está muy interesante nada te impide seguir leyendo por más tiempo o más veces a la semana.


Aprendé de los años anteriores: somos muchas las personas que nos planteamos propósitos cada año, pero son pocas las que evaluándote sus propósitos anteriores. Si llevas una agenda para anotar tus propósitos es aún mejor, porque podés evaluar al final del año lo que anotaste y preguntarte por qué lo cumpliste o por qué no. Incluso podrías volver a tus objetivos anuales una vez por mes, cada tres meses o a medio año para evaluar tu proceso.


Elegí con el corazón tus propósitos: esto es esencial para cumplir tus propósitos, porque las ganas de cumplir algo son un gran combustible para alcanzar eso que deseamos. Nunca elijás algo solo porque los demás te dicen que tenés que hacerlo, o porque la sociedad te hace creer que necesitás cumplir esos propósitos. Al contrario, si no te ilusiona, probablemente sea más difícil de alcanzar.


Espero que te sirvan estas estrategias que han cambiado la manera en que planteo mis metas anuales. ¿Cuáles son tus estrategias para cumplir tus propósitos?


Besos,


Silvia