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TRES BENEFICIOS DEL SLOW LIVING


Tres beneficios del slow living o de la vida lenta

No solo mejoró drásticamente mi estado de ánimo cuando me tomé en serio el slow living, también lo hicieron mi bienestar general, mi billetera y mis hábitos alimenticios.

En la sección SOBRE SSQ explico muy brevemente mi motivación para enfocarme en un estilo de vida lento, simple y sensible. En resumen, el estrés del trabajo y la tristeza me llevaron a un punto de reflexión que por suerte me hizo ver que necesito vivir en un ambiente relajado para poder estar tranquila. Y eso implica estar en paz con mis comidas, con mis pasatiempos y con mis actividades diarias.


Hoy, dos años después de vivir lentamente, miro hacia atrás y veo con claridad los beneficios inmediatos que obtuve con el cambio en mi estilo de vida. No solo mejoró drásticamente mi estado de ánimo cuando me tomé en serio el slow living, también lo hicieron mi bienestar general, mi billetera y mis hábitos alimenticios.


Sigo viendo los aspectos positivos de este estilo de vida a diario, por eso no me canso de sugerirle a mis seres queridos que intenten tomar una pausa. Es por eso también que quiero contarte mi experiencia en estos tres aspectos para que te animés a probar la delicia de la vida lenta.


Alimentación

¿Sabías que el movimiento de vida lenta surgió a partir del movimiento de comida lenta? Al enfocarme en alimentos de temporada, en platos caseros, en compras locales de alimentos de calidad, me distancié de la comida rápida y de las comidas que no son tan nutritivas. Descubrí que disfruto los postres con más calma cuando los como en familia y cuando no los rechazo aunque los quiera. Descubrí que no soy esclava de la comida y por eso saboreo y disfruto de igual manera la comida sin fijarme en las calorías.


Economía

Me di cuenta de que no necesito todas las novedades que el mercado me ofrece, así que dejé de comprarlas. Comencé a poner mi dinero en experiencias y no en cosas, entendí que compraba muchos artículos que no necesitaba y aprendí a comprar comida saludable y natural, que es mucho más barata que la comida procesada. De la mano con el minimalismo (porque también empecé a reducir mi cantidad de pertenencias) noté la gran cantidad de cosas innecesarias que tenía, lo que me empujó a rechazar las compras de artículos de moda o de temporada. En fin, que me pregunté “¿cuánto dinero tendría ahorrado si comprara menos cosas?” y... fue muy fácil elegir qué quería hacer con mi economía.


Bienestar

Al concentrarme en las experiencias aprendí a disfrutar más mi vida, al estar más tranquila logré establecer conexiones más fuertes con los demás y conmigo misma. Al tomar decisiones con calma y al construir mis días con paciencia puedo tomar mejores decisiones y puedo trabajar mejor en mis tareas, en mis vínculos y en mi autodesarrollo.

Dos años después sigo aprendiendo. El slow living no transformó mi vida en un cuento de hadas (¡por suerte!), solo me ha ayudado a vivir más tranquilamente honrando mis emociones y mi manera de ser: soy de las que prefieren leer en un café o caminar en una playa solitaria, así que no me fue nada difícil bajar las revoluciones.


¿Creés que te haría bien bajar la velocidad? Contame si practicás un estilo de vida lento y compartime en los comentarios los beneficios que te ha traído a vos :)


Con cariño,

Silvia